El arte en el desarrollo de proyectos ribereños es utilizar las posibilidades que ofrece un sitio específico en beneficio del proyecto, es decir, integrar las posibilidades que ofrece el ambiente marino con las demandas de la sociedad. El arte consiste en percibir a las forzantes marinas, tales como olas y mareas, como oportunidades externas que sirven para mantener una buena calidad de las playas artificiales y lagunas, a diferencia del enfoque tradicional de percibir estas fuerzas externas como generadores de problemas contra las cuales se requiere protección.
El tema principal de desarrollo en muchos países costeros es utilizar la capacidad de atracción del agua en un contexto amplio. El énfasis se ha desplazado del estudio de protección de costas al desarrollo de las comunidades costeras, mediante centros turísticos costeros a lo largo de la línea de costa existente. Los desarrollos de las zonas ribereñas se consideran como piezas artificiales de la nueva naturaleza.
Los desarrollos de las zonas ribereñas deben ser llevados a cabo con un claro entendimiento y respeto de la hidráulica natural y procesos costeros, que son decisivos para el diseño general de los elementos marinos, teniendo en cuenta que estos se apoyan mutuamente.
Un diseño exitoso de playas y lagunas, en los desarrollos de las zonas costeras, requiere que los aspectos hidráulicos, costeros y medioambientales sean incluidos en la planificación desde la primera etapa. El diseño de estos elementos tiene que seguir las “reglas de la naturaleza”, las cuales imponen ciertas restricciones en el diseño.
Trabajar con la naturaleza es un concepto que hemos empleado exitosamente durante años.