A medida que aumenta a demanda de alimentos, también aumenta la presión sobre las reservas naturales. El desafío consiste en mejorar la eficiencia de la producción y, al mismo tiempo, reducir el impacto medioambiental tanto en tierra como en mar.
La acuicultura tiene un papel creciente en la producción de alimentos a medida que se aumenta la explotación de los hábitats naturales y se reducen las reservas naturales debido al incremento de captura. Las formas tradicionales de producción tienen un alto impacto ecológico, siendo muy común el desarrollo de enfermedades, lo que aumenta su vulnerabilidad; al abordar los problemas ecológicos causados, por ejemplo, por los residuos del alimento, ésta vulnerabilidad puede reducirse. DHI cuenta con el conocimiento y las herramientas necesarias para optimizar el ciclo productivo y reducir el impacto ambiental. De esta manera, se asegura una producción más limpia y sustentable.